La Copresidenta de Nicaragua, Compañera Rosario Murillo, Coordinadora del Consejo de Comunicación y Ciudadanía, en su alocución de este jueves 5 de marzo, compartió una reflexión en torno a una carta que leyó del Comandante Eterno Hugo Chávez, cuya voz y presencia habita en el corazón de los que creen en la dignidad de los pueblos.
«Estaba aquí distraída un poco, leyendo una carta que me ha llegado, celebrando la vida de nuestro querido Comandante Eterno Hugo Chávez. Palabras sencillas dice, pero sinceras en este día tan significativo para nuestra América Caribeña. Muchos en los pueblos que centran hoy su corazón, su pensamiento en la figura del Comandante Eterno, Comandante Hugo Chávez Frías, cuya voz y presencia habitan el corazón de quienes creen, porque creemos, decimos nosotros, en la dignidad de los pueblos», reflexionó.
En ese sentido, la Compañera Rosario rememoró. «Hoy se cumplen 13 años de su tránsito a otro plano de vida, pero está en este plano de vida; para quienes vivimos en la vida eterna, sabemos que el espíritu nos habita, habita en nosotros y la fuerza de este inmenso espíritu nos llena, nos nutre, nos celebra como seres espirituales, cada día».
Como un tributo a ese gran revolucionario y bolivariano, la Copresidenta de Nicaragua expresó. «Hoy lo sentimos cerca, dentro de nosotros, Comandante Hugo Chávez; aquí está usted, en su pueblo, en su querida amada Venezuela. En Delcy (Rodríguez), que libra batallas, que, como ella dice, siente su presencia en cada lucha y en cada victoria del pueblo ‘usted nos enseñó a sanar, a amar profundamente esta tierra, a levantar la frente con dignidad y a no rendirnos jamás’, le dice Delcy al Comandante Chávez».
El mayor legado del Comandante Chávez es la paz, dignidad y la justicia social
La Compañera Rosario reconoció que el mayor legado del Comandante Hugo Chávez es: «La paz, la igualdad y la justicia social construida con conciencia y unión verdadero; Chávez se hizo pueblo y esperanza eterna en el corazón de Venezuela. Hermosísimas y compartidas, plenamente, tus palabras, querida Presidenta Encargada, querida hermana Delcy; así sentimos, así vibramos, así vivimos el espíritu del Comandante en estos tiempos, cuando nos corresponde seguir siendo valientes, fuertes, formidables, dignos, representando la dignidad excelsa de la familia de cada uno de los pueblos de nuestra América Caribeña y del mundo que creemos en la libertad, que somos dignidad, que somos fuerza, que somos fortaleza, que somos vigor y gloria en este plano, donde hoy caminamos».
También puntualizó la Copresidenta de Nicaragua: «Pero también conectados con ese otro plano espiritual, porque precisamente somos creyentes y sabemos que la alma está, que el alma no muere, así como nuestras almas, nuestros espíritus, nuestros corazones están y batallamos por la paz, batallamos por el bien común, batallamos por nuestros derechos, derechos inexpugnables e intocables; el derecho a vivir tranquilos, seguros, trabajando para prosperar, el derecho a vivir en paz».
La Compañera Rosario continuó evocando la carta que estaba leyendo: «Y más que una evocación, vuelvo a la carta que estaba leyendo, ‘la memoria suya, Comandante Chávez’, nos dice el amigo que nos escribe, con impulso interior, despierto en la conciencia de todos nuestros pueblos. Hay personas cuya voz se apagan con el paso del tiempo y hay otras cuya palabra continúa caminando entre los pueblos, entre las familias, como una semilla sembrada y vuelta esperanza, convertida en esperanza, en certeza de las generaciones».
Por ello, la Copresidenta de Nicaragua exclamó. «Cómo lo queremos Presidente Comandante Chávez, cómo usted quiso al pueblo nicaragüense, a nuestro pueblo y como le vivimos hoy, le revivimos hoy y su fortaleza es nuestra fortaleza, y su fuerza es nuestra fuerza y su valentía es nuestra valentía y su dignidad suprema, sublime, está entre nosotras, invicta como usted».




