La tradición, el sabor y la identidad cultural de Nicaragua serán protagonistas del Concurso Nacional de Dulcería Tradicional “Orgullo que Endulza a Nicaragua”, una iniciativa impulsada por el Ministerio para la Promoción de Emprendimientos, en conjunto con la Secretaría de Economía Creativa y Naranja, para reconocer el trabajo de los emprendedores que mantienen vivo este oficio.
Emprendedores nicaragüenses podrán participar en el certamen que busca preservar las recetas tradicionales y fortalecer los negocios dedicados a la elaboración de dulces típicos.
Francisco Chamorro, delegado del Ministerio para la Promoción de Emprendimientos en Masaya, informó en la Revista En Vivo de Canal 4 que el lanzamiento oficial del certamen se realizó el pasado 7 de octubre.
Dijo que «este concurso está orientado a promover la dulcería tradicional nicaragüense y también es un reconocimiento a todos esos emprendedores y emprendedoras que día a día trabajan este producto que tiene mucha identidad cultural, tradición y cultura empresarial».
Dijo que la inscripción puede realizarse en las oficinas del Ministerio para la Promoción de Emprendimiento o a través del código QR que publican en sus redes sociales.
Informó que, entre los requisitos, los participantes deben ser nicaragüenses mayores de 18 años y contar con un emprendimiento dedicado a la elaboración de dulcería tradicional, con al menos dos años de funcionamiento.
«Todos aquellos nicaragüenses mayores de 18 años que tengan un emprendimiento donde confeccionan, elaboran dulcería tradicional y que tengan el conocimiento y las habilidades de la dulcería tradicional», sostuvo.
Premios para fortalecer los emprendimientos
El concurso contará con una sola categoría, en la que cada participante deberá presentar una propuesta de al menos cinco productos de dulcería tradicional.
Mencionó que «este evento va a seleccionar tres finalistas: primer, segundo y tercer lugar van a ser los ganadores, y hay una sola categoría».
«Las propuestas de los emprendedores tienen que ser de al menos cinco productos tradicionales: churrito, huevo chimbo, cajeta de leche, cajeta de coco, entre otros. Los más tradicionales que ellos escojan son los que van a concursar en una pequeña bandeja, como que si fuera una festividad debidamente colorida con toda la tradición posible, la agregación de valor y la propuesta comercial«, indicó el funcionario.
Los tres primeros lugares recibirán premios económicos destinados a impulsar sus negocios: 35.000 córdobas para el primer lugar, 25.000 para el segundo y 15.000 para el tercero.
Chamorro mencionó que «cada emprendedor tiene que hacer una propuesta de inversión, por cuanto este es un capital semilla que va a promover y fortalecer el emprendimiento que cada uno de ellos tiene».
Además de la oportunidad de obtener estos premios, los participantes podrán recibir acompañamiento técnico mediante asesorías y mentorías puntuales para contribuir al crecimiento de sus emprendimientos.
La gran final está prevista para el 7 de noviembre en la ciudad de Chinandega, donde se darán cita los protagonistas de este sector para compartir sus propuestas y promover la riqueza de la dulcería tradicional nicaragüense.
50 años endulzando a Masaya
En el barrio José Dolores Bonilla, en Masaya, la historia de doña Carmen Barahona refleja el esfuerzo, la perseverancia y la transmisión de conocimientos que caracterizan a numerosos emprendimientos familiares del país.
A sus 76 años, doña Carmen continúa vinculada a un oficio que comenzó hace más de cinco décadas, cuando, junto con su familia, preparaba cajetas en pequeños peroles colocados sobre tres piedras, en el suelo de una humilde habitación alquilada.
“En aquel tiempo realmente no teníamos ni dónde vivir. Alquilamos un cuartito y comenzamos a hacer cajetas en unos perolitos chiquitos, en el suelo, con tres piedras”, recordó.
Sus hijas se encargaban de vender los dulces en el mercado y en el ferrocarril, donde cada cajeta costaba 25 centavos. En aquellos años, los productos se comercializaban sin envoltorios, mientras doña Carmen permanecía en casa preparando la producción para el día siguiente.
La cajeta rosada, el coco negro y la cajeta de leche fueron los primeros productos que elaboró la familia durante la década de 1970. Con el paso del tiempo, el negocio creció gracias a la dedicación, la aceptación de sus clientes y la constancia con la que mantuvieron sus recetas.
Parte de sus conocimientos culinarios los adquirió durante los años que pasó en el Colegio María Auxiliadora de Granada, donde aprendió observando y colaborando en la cocina.
“Yo estuve de hija de casa desde la edad de 12 años en el Colegio María Auxiliadora de Granada y allí todo el tiempo pasé en la cocina porque a nadie le gustaba la cocina. A mí me encantaba”, relató.
Desde entonces, no ha dejado de trabajar en la elaboración de dulces. Con los años, la familia logró mejorar sus condiciones y consolidar un emprendimiento reconocido por su clientela dentro y fuera de Masaya.
Tradición de generación en generación
Dulcería El Carmen constituye un ejemplo de cómo los emprendimientos familiares contribuyen a preservar los saberes tradicionales, generar oportunidades de empleo y transmitir recetas de una generación a otra.
Chamorro destacó la trayectoria de doña Carmen y el aporte de su negocio a la economía local, al tiempo que señaló la importancia de promover este tipo de oficios frente a los cambios tecnológicos y las nuevas dinámicas comerciales.
Con iniciativas como el concurso “Orgullo que Endulza a Nicaragua”, se busca dinamizar esta actividad artesanal y dar mayor visibilidad a quienes conservan los sabores tradicionales del país.
Para doña Carmen, la clave para mantener la confianza de sus clientes es continuar ofreciendo productos con la calidad que ha caracterizado a su negocio durante décadas.
Su historia demuestra que detrás de cada cajeta hay años de sacrificio, aprendizaje y dedicación, así como una tradición que continúa endulzando la vida de las familias nicaragüenses.
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