La destacada educadora, escritora e investigadora Lolita Soriano dedicó su vida a la enseñanza, la promoción del arte y el rescate de la identidad nacional. Su labor, junto a su esposo, el doctor Julián Guerrero, dejó un invaluable legado cultural que continúa inspirando a nuevas generaciones desde el museo que lleva su nombre y que resguarda parte de su historia, sus investigaciones y el reconocimiento de quienes encontraron en ella una guía para desarrollar su talento.
En el marco de las celebraciones a los maestros nicaragüense, el Museo Lolita Soriano abrió sus puertas a la Revista En Vivo de Canal 4, para recordar la trayectoria de una mujer que trascendió su tiempo y se convirtió en una de las principales impulsoras de la educación, la cultura y las artes en Nicaragua.
Uno de los espacios más representativos del museo es la Sala de Música, donde se conserva un tocadiscos obsequiado por el compositor mexicano Agustín Lara durante una de sus visitas a Nicaragua en la década de los cincuenta, reflejo de la estrecha relación que Lolita Soriano mantenía con artistas nacionales e internacionales.
La directora del museo, Geraldine Baquedano, explicó que el equipo tiene un profundo valor histórico porque «lo donó el excelentísimo compositor mexicano Agustín Lara, un hombre que nos logró visitar en los años 50 y tuvo una cercana amistad con doña Lolita».
Añadió que ese objeto representa «ese vínculo con los artistas que tenía nuestra Madrina de los Artistas«, al igual que los instrumentos musicales donados por una orquesta italiana como muestra del aprecio que despertaba entre los creadores.
Una mujer que ganó el reconocimiento de los artistas
Durante el recorrido se recordó que Lolita Soriano (María Dolores Soriano Estrada) recibió el nombre de la «Madrina de los Artistas Nicaragüenses» gracias al respaldo permanente que brindó a músicos, escritores, pintores y promotores culturales cuando daban sus primeros pasos.
«Doña Lolita se ganó a pulso, con mucho trabajo, esfuerzo, amor al arte y amor a la patria ese título por el apoyo que dio a muchos artistas en sus inicios», expresó Baquedano.
Las fotografías que resguarda el museo evidencian la estrecha relación que sostuvo con personalidades como Luis Abraham Delgadillo, Víctor M. Leiva, Hugo Hernández Oviedo, la Marimba de los Hermanos Palacios y Marina Cárdenas, entre muchos otros artistas que encontraron en ella respaldo y promoción.
Incluso, recordó que fue la entonces Orquesta Nacional, creada junto al maestro Luis Abraham Delgadillo, la que comenzó a llamarla la «Madrina de los Artistas Nicaragüenses», reconocimiento que la acompañó durante el resto de su vida.
Una educadora adelantada a su época
Más allá de su labor cultural, el museo resalta el papel transformador que desempeñó como educadora en una época donde las oportunidades para las mujeres eran limitadas.
«Doña Lolita Soriano es una mujer que vivió a destiempo totalmente. Nació en una época en la que brilló, pero en la que sabemos que el papel de la mujer no era tan fácil», afirmó la directora del museo.
Recordó que Soriano se preparó académicamente como normalista, estudió enfermería y psicología infantil, conocimientos que posteriormente aplicó en la fundación del Liceo Lolita Soriano. Aunque era un centro privado, explicó que abrió espacios para estudiantes de escasos recursos mediante un patronato que facilitaba el acceso a la educación.
Con el paso del tiempo, el liceo evolucionó hasta convertirse también en un espacio dedicado a la formación artística dentro de todas sus expresiones.
Pionera en la educación de las mujeres
Uno de los mayores aportes de Lolita Soriano fue la creación, en 1945, de la primera Escuela Nocturna destinada a mujeres trabajadoras, iniciativa considerada innovadora para la época.
«Doña Lolita creó la escuela nocturna de mujeres en 1945, algo totalmente nuevo en Nicaragua; no se había visto, dándole la oportunidad a la mujer de formarse en un tiempo donde sabemos que la mujer no tenía este protagonismo», destacó Baquedano.
Subrayó que la educadora logró convertirse en una figura emblemática de su tiempo. «Doña Lolita logró imponerse, logró resaltar, una figura emblemática muy reconocida en su época. Hubo poemas dedicados a ella, hubo canciones dedicadas a ella«, recordó.
Más de cien libros fortalecen identidad nacional
En el recorrido también destacó la intensa producción intelectual que desarrolló Lolita junto al doctor Julián Guerrero. Ambos escribieron y publicaron más de cien libros relacionados con la historia, la cultura y, especialmente, con el estudio de Rubén Darío.
Como parte de esa labor, cada publicación incluía un mensaje dirigido a la juventud. Uno de esos textos, publicado en 1964, exhortaba a los estudiantes a aprovechar la etapa de formación académica: «Tened entendido que la juventud es la época preciosa y propicia de toda formación, durante la cual el ser humano ha de nutrirse de savia del conocimiento, es el lapso de la preparación, la oportunidad que no vuelve nunca y que si se pierde no se repone jamás».
Ese pensamiento sintetiza la filosofía educativa que acompañó toda la obra de Lolita Soriano: formar ciudadanos comprometidos con el conocimiento, la cultura y la identidad nacional.
Difusión del pensamiento de Rubén Darío
La pasión de Lolita Soriano por la enseñanza estuvo estrechamente ligada a su compromiso con la investigación histórica y la difusión del pensamiento de Rubén Darío.
La directora del museo explicó que la educadora fue una de las principales impulsoras de los estudios darianos en el país. «Es por todos sabido que ella era Dariana, fundadora del movimiento dariano en Nicaragua. Dedicó su vida entera a estudiar a Rubén Darío», expresó.
Recordó que integró la comisión organizadora del centenario del natalicio del poeta universal, celebrado en 1967, además de participar en publicaciones, investigaciones y actividades académicas que contribuyeron a profundizar el conocimiento sobre la vida y obra del escritor.
Como parte de ese esfuerzo publicó junto al doctor Guerrero, una cartilla biográfica de Rubén Darío destinada a acercar su legado a estudiantes y lectores. «Es como una síntesis para que entendamos de manera más sencilla a nuestro poeta, que sabemos que de él vamos a estudiarlo mucho y siempre aprendemos algo. Todos los días siempre hay algo nuevo sobre Rubén Darío«, comentó.
Investigaciones que hoy continúan siendo referencia
La producción intelectual de Lolita Soriano y Julián Guerrero también abarcó estudios históricos, arqueológicos, geográficos y sociales sobre los departamentos del país.
Entre sus publicaciones destacan Managua en sus 40 siglos, las monografías departamentales, investigaciones sobre Centroamérica, historia de la ganadería y un diccionario de la jerga popular nicaragüense.
«En las monografías vamos a encontrar toda la parte geográfica, arqueológica, económica, social y política porque era parte de ese trabajo intelectual que ella realizaba», explicó Baquedano.
Detalló que ambos recorrían el territorio nacional para desarrollar investigaciones de campo. «Y lograban hacer todo un recorrido, todo un estudio, como el trabajo de un investigador, de un historiador, de un antropólogo y de un arqueólogo«, señaló.
Gracias a ese trabajo, muchas tradiciones, costumbres y sitios históricos quedaron documentados. «Rescataron bastante nuestra historia; hicieron un gran trabajo», afirmó.
Legado que sigue formando nuevas generaciones
Las investigaciones realizadas por Lolita Soriano continúan siendo consultadas por estudiantes universitarios, docentes e investigadores.
«Cuando vienen estudiantes siempre han venido a consultarlos. Hay unos chicos que hicieron sus monografías y vinieron a revisar algunas de las monografías de los departamentos», comentó Baquedano.
Añadió que el museo tiene la responsabilidad de preservar ese patrimonio documental. «Tenemos el gran compromiso y deber de seguirlo conservando, manteniendo, pero también difundiéndolo para esta nueva generación«. Incluso adelantó que uno de los proyectos es digitalizar toda esa colección para garantizar su conservación.
Una vida dedicada a servir
Para la directora del museo, la principal enseñanza que dejó Lolita Soriano fue su compromiso desinteresado con la educación y el desarrollo cultural.
«Hay tantos testimonios de personas que dicen: ‘Ella a mí me miró en tal lugar y me dijo: anda a la escuela, anda al liceo, yo te voy a apoyar‘. A cuántos artistas no apoyó», relató.
También recordó que nunca buscó beneficios personales. «Era una mujer que no pedía nada; si iba a pedir, era para los artistas, para apoyar la educación». Ese compromiso hizo que numerosos artistas extranjeros buscaran conocerla durante sus visitas al país.
«Muchos artistas internacionales que vinieron, si no pasaban por su casa, no venían a Nicaragua porque ella les mostraba ese lado, les hablaba de la historia, del arte y de la música», recordó.
Baquedano considera que su legado trasciende múltiples ámbitos. «Sabemos que fue una gran mujer que destaca en casi todos los ámbitos: como intelectual, como poeta, como mecenas, como madrina, apoyando; maestra, sobre todo».
Asimismo recordó uno de sus aportes más innovadores: «Ella creó el primer mapa de alto relieve en Nicaragua y en Centroamérica. Eso es algo importantísimo».
Un museo para preservar su historia
Hace tres años abrió sus puertas el Museo Lolita Soriano con el propósito de conservar y divulgar la vida y obra de una de las figuras más importantes de la educación y la cultura nicaragüense.
El espacio resguarda objetos personales, documentos, investigaciones, fotografías y publicaciones que son testimonio palpable del trabajo realizado durante décadas por Lolita Soriano y Julián Guerrero.
Como se destacó durante el recorrido, el museo busca que las nuevas generaciones conozcan «todo el legado que Lolita nos ha dejado» y continúen fortaleciendo el amor por la historia, la educación, el arte y la identidad nacional, valores que marcaron toda la vida de quien fue reconocida, con justicia, como la Madrina de los Artistas Nicaragüenses.




